El viajero post COVID-19

Según un estudio realizado por la agencia estratégica de marketing turístico Inturea las necesidades y motivaciones de los viajeros en la era post COVID-19 evolucionan hacia un marco en el que la seguridad y la sensación de desconexión se posicionan sobre el precio o descubrir nuevos destinos.

La incertidumbre ha sido, y sigue siendo, una de las palabras más usadas desde que empezó la crisis sanitaria y económica provocada por la COVID-19.La sensación de vivir algo por primera vez nos traslada, como sociedad, a un momento de descubrimiento constante.

Un cambio radical en nuestras vidas y comportamiento que se refleja, también, en la forma que tenemos de consumir y de tomar decisiones sobre nuestro consumo.

Porque, como sociedad de consumo, ahora tenemos que cubrir nuevas necesidades.

Este nuevo paradigma de consumo global también afecta a la industria de los viajes.

Uno de los sectores económicos más castigados por esta crisis. Una pérdida que, según publicó EXCELTUR el pasado 19 de abril, se estimaba en unos 125.000 millones de euros.

En el momento que se anuncia que a partir del 1 de julio España podrá recibir turistas extranjeros y el turista nacional podrá moverse con total libertad por todo el territorio español, esa catastrófica cifra parece empezar a reducirse.

Una posible reactivación de la industria de los viajes conlleva la vuelta a la comercialización de muchos negocios turísticos que no pensaban volver a la actividad este 2020.

Frente a esta situación, es imprescindible tomar conciencia sobre las nuevas necesidades del viajero post COVID-19 y conocer al detalle cuáles van a ser sus motivaciones a lo largo del proceso de reserva.
Un proceso de reserva mucho más consciente Según el estudio publicado por Inturea el 77,5% de los viajeros encuestados reconoce que va a tener más dificultades a la hora de decidirse por un viaje.

La realidad que desvela este documento es que el proceso de reserva se alarga y añade muchos más puntos de contacto con las marcas turísticas que, por ejemplo, hace tres meses.

El viajero post COVID-19 va a buscar más información relacionada con las condiciones del viaje, y no tanto, como antes, con el precio o las características operativas del producto o servicio.

El estudio sobre el comportamiento del viajero post COVID-19 también revela que, a la vez que se alarga el proceso de reserva, se reduce el booking.

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